sábado, 13 de junio de 2009

Exkusión a Montegordo

Todo comienza a principio de curso, Miguel nos propone el organizar un viaje de varios días fuera que nos entusiasmó a todos, pero, llegado el momento la gente comenzó a rajarse.


Al principio todo el mundo estaba de acuerdo, pero cuando entregamos las autorizaciones vimos que la realidad era totalmente distinta, ¡No éramos ni la mitad de las dos clases! Y, por lo tanto, el viaje tuvo que ser cancelado. Más tarde, Miguel propuso pasar una noche en una ciudad por aquí cerca, pero como era de esperar, volvió a ocurrirlo lo mismo que antes, la mayoría no quería ir a ningún sitio, es un poco frustrante ver como pierdes las oportunidades de conocer sitios porque otros se niegan a participar y, para rematar la cosa, se quejan de que no hay excursiones.
Como última idea, Miguel nos propuso que fuésemos un día a la playa con unos jóvenes portugueses y por lo que parece, esa idea tuvo más éxito.Miguel se puso en contacto con una profesora portuguesa con la que ya había trabajado antes, y así comenzó a organizarse el viaje.

El encuentro se fijó en Montegordo, lugar donde los portugueses tenían que desplazarse desde Faro, y a nosotros nos esperaban 3 horas soporíferas de autobús.

A medida que se acercaban los días iba creciendo nuestro nerviosismo, ¿Cómo serán?, ¿Nos llevaremos bien? Eran algunas d las preguntas que todos nos hacíamos constantemente. Miguel nos dijo que debíamos escoger tres recetas, de las cuales él elegiría una que tendríamos que llevar a la excursión, yo tuve que llevar Patatas rellenas de carne de cerdo. También teníamos que comprar un regalo para ellos, llevar una bolsa de patatas o frutos secos y las cosas que uno lleva normalmente a la playa.

Una o dos semanas antes, Miguel nos enseña mediante fotos cuáles serán nuestros compañeros durante este día de playa y, como se puede uno imaginar, nuestra curiosidad creció notablemente.

En un principio, la salida estaba fijada a las 7 y media pero debido a un problema con el autobús quedamos a las 7 y cuarto, ahí surgió un pequeño problema personal, mi padre llegaba de trabajar más tarde porque trabaja de noche asique decidí subir andando la cuesta. Me di una buen paseo tan temprano y cuando llegue estaba reventada y para colmo resulta que tuvimos que esperar a otros compañeros, la verdad es que pienso que hice la idiota, si tuviese que volver a hacerlo no creo que subiese andando visto lo visto.

Llega el viernes, con una mañana de levante típica en Medina y nos arremolinamos alrededor del autobús expectantes, con nuestras mochilas y las caras de sueño. Pase muy mala noche porque tenía la sensación de que iba a llegar tarde, me despertaba cada hora. Fuimos a buscar a paterna a las chicas que faltaban y partimos hacia nuestro destino.Tras 3 horas de viaje y un breve descanso en un área de descanso (sinceramente la necesitaba, odio los autobuses y estar tanto tiempo allí dentro no era muy agradable, al menos, para mí), llegamos a nuestro destino.

Antes de reunirnos con ellos, pasamos al lado del merendero que sería donde nos encontraríamos y pudimos echarle un primer vistazo. La verdad es que fue una crítica muy colectiva: ¡mira que pelo!, ¡pero si son muy pequeños! Fueron algunas de las cosas que dijimos al verlos aunque todos estábamos deseosos de bajar del autobús y conocerlos.

Una vez nos bajamos Isabel y Miguel nos presentaron a nuestro compañero, intercambiamos las bolsas con regalos y fuimos a dar un paseo para conversar con ellos. Para mi sorpresa, ¡el chico que tenía delante no era el de la foto! La verdad es que me quede un poco pillada y sorprendida porque no era quien esperaba encontrarme, pero resultó ser un chico muy agradable y me alegro mucho de haber podido pasar un rato con él y conocerlo, aunque solo fuese un poco. Un rato más tarde nos unimos todos y empezamos a hablar en grupos y así conocimos a los demás chicos y chicas.

Nos tumbamos en las toallas e hicimos dos grupos: españoles y portugueses, mientras, Miguel e Isabel nos insistían en que nos pusiésemos más cerca para poder hablar, mientras los chicos jugaban un partido de fútbol, los demás escuchamos a Rocío cantar una canción que le gusta mucho.

Llega la hora de comer y volvemos al merendero, colocamos nuestros platos en sus respectivos sitios, con sus respectivos carteles y empezamos a comer.

La verdad es que soy muy delicada con la comida pero todo estaba muy rico y lo que no me gustó me lo comí por educación, pero también hay que decir que me cayó muy mal que algunas chicas hicieron muecas de asco al ver nuestros platos, ¡Para que después digan que no somos educados! Sinceramente fue una gran falta de respeto, había una chica a la que sinceramente deberían enseñar lo que es la educación por no decir otra cosa.

Probé unas magdalenas de chocolate que estaban riquísimas, ya ves, a mi me encanta el chocolate, tubieron tanto éxito que cuando la mayoría fue a coger el postre no había ni una, desaparecieron en cuestión de segundos.

Después de una copiosa comida llegó la hora de bailar y cantar, todos estábamos muertos de vergüenza pero nos reímos bastante unos de los otros. Rocío cantó esa canción tan bonita que nos enseñó antes y, los portugueses se picaron y cantó la compañera de Rosa, que la verdad era muy amable la chiquilla.

Luego jugamos a estirar de la cuerda, primero ganaron los portugueses pero, después, nuestras compañeras se encargaron de dejar en muy buen lugar a la mujeres españolas, hay que decir que pusieron un gran empeño ¡Acabaron con las manos rosas de la cuerda!

Volvimos a la playa porque hacía mucho calor y allí pasamos el resto de la tarde, dando paseos, echándonos fotos, hablando con nuestros nuevos compañeros, etc.…

Cuando empezamos a coger más confianza llegó la hora de volver, es una pena que no lo hubiésemos hecho antes, pero bueno, es lo que pasó y ya está, no había manera de cambiarlo.


Cuando nos íbamos marchando hubo una chiquilla que se echó fotos con todos nosotros, corriendo de un lado para otro para que no se le olvidase nadie.
Volvimos al autobús exhaustos y otra vez 3 horas hasta Medina.

La verdad es que nuestros compañeros que no se apuntaron deberían haberlo hecho porque nos lo pasamos en grande, conocimos a muchos jóvenes que tienen intereses muy similares a los nuestros aunque se encuentran en otro país y que nos ha servido a todos como una experiencia muy gratificante.
En mi opinión, cada viaje es una experiencia inolvidable que hay que aprovechar y que si no lo haces, terminas por arrepentirte.



Ahora voy a dar información acerca de mi compañero portugués:





Nombre y Apellidos: Islaine Silva
Edad: 19
Lugar donde vive: Faro
Asignaturas que tiene este curso (materias):
Inglés, español, filosofía, historia, geografía, educación física y literatura portuguesa.
Estudios que hará después de la Secundaria: Periodismo
Aficiones: Cine, música y pasear
Deportes que practica: Fútbol
Últimas películas que ha visto: Slumdoy Millionaire
Series de televisión favoritas:
Todos odian a Chris y Prison Break
Lugar más bonito que ha visitado: Holanda

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